bella flor que retoña en primavera
lluvia fresca que salpica tu abadía.
Alimento de los sueños en la espera
viento fresco que acaricia tu figura
peldaños hacia el cielo, la escalera.
El hombro donde llores la amargura
los labios que tú beses sin cansarte
la brisa que te empape de frescura.
En la guerra por vivir el estandarte
el acero defensor de las condenas
de los días de conquista fiel baluarte.
Música que suene en las verbenas
alegría que desborda el sentimiento
la sangre que corre por tus venas.
De tu mundo quiero ser el firmamento
la musa que inspira tus poemas
y en tu cuerpo el aroma del ungüento.
Quizás me salga con esto del esquema
pero anhelo ser tu sol, la providencia
milagroso remedio a todos tus dilemas,
el espíritu que conduzca tu existencia.
