martes, 15 de enero de 2013

ALEJANDRA

Cuando ya no puedo elevar el vuelo
y la cima cruzar con solo un salto
los males de la vida me hacen alto,
piso espinas en vez de terciopelo.
En las noches amargas, de flagelo
sus murmullos que descienden de lo alto
en los días de llanto y sobresalto,
rezan en mi oído su consuelo,
es el ángel que guarda mi desvelo
con el rostro precioso de una infanta
que vigila mis pasos desde el cielo.
Alejandra en los sueños me levanta
me impulsa con sus ojos caramelo,
de aleluyas contagia mi garganta.

1 comentario:

  1. Una lindeza de versos, clara y brillante.
    Saludos,

    Gabriel M.

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