lunes, 23 de junio de 2014

TRASTORNO

Sé que  perdiste la llave,
entre  el  polvo  del   camino,
que te quedas en mi puerta, 
humillado, soportando el frío.
Que hay rachas  de  hastío
que  entumecen  tus  huesos,
afeitan y calan  tus sesos,
armazones de mi  olvido. 


Te divorciaste del valor,
te  ahoga  el horror del momento,
las garras  de mi euforia,
aruñan  tu  entendimiento.
Como si la borrasca  borrara
el mundo mágico de tus sueños,
y al valle de la muerte enviara,
tu falso  arrepentimiento.

Sé que perdiste la llave
que hay fango en tu recorrido,
no quieres dar marcha atrás,
prefieres morirte de frío.

Yo te arrinconaré  allí,
en el asilo del silencio,
entre vetustos  blancos
manchas y arrugas del tiempo,
con el último suspiro de arrojo
que atesoraba, aquí dentro. 

1 comentario:

  1. Te regalo una llave para que entres. Precioso poema, un abrazo.

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