jueves, 4 de julio de 2013

CANCION AJENA PARA UN BESO

Y me guardé tu beso, en dos  poemas cobaltos
sin rima, sin métrica, con inarmónico acento.
Dí la espalda y volví sobre mis pasos
y en aquel texto oscuro  se quedó muerto.

En la biblioteca hay una araña tejiendo
sin ningún agobio, sin nada de  miedo,
sobre los libros antiguos de Batres, de Brañas,
de Miguel Angel Asturias y de un tal  desconocido
que intentó  de vez en cuando un proyecto.

También hay varios libros de marcianos,
los gigantes de tres mil codos de tamaño
y  una estría entre el polvo  que dibujó un dedo
en el  estante  con olor a moho y  viejo.

Cansado soporta los libros que nadie ojea,
 conexiones de amor, bodega de celos
del siglo XVI donde fué del tiempo dueño.
En ese entonces se guardaban los besos
entre la espesura de los campos yertos,
ó en los hábitos tristes  de  una  novicia
que no bajó la mirada ni se cubrió con el velo. 

Pero yo retuve el tuyo entre mis labios secos
en  las várices de los  muslos ,
en la obesidad de mi vientre
y  en los vértices  marchitos  de mi  pecho. 
Qué justificación  tengo ahora  para retroceder en el tiempo
si mi reloj no quiso marcar tu receso.

Puedo crear una montaña en el cielo
que  canten los rayos del sol,
mostrar los tesoros del lucero.
Y que se  asfixie la vela
cuando construyo un poema.
Pero  no puedo encontrar,  los azules versos
donde  oculté en aquella hora,
tus mas preciados  besos. 

4 comentarios:

  1. Ayyy, Miriam. Matame tuza ya que el amor no pudo. "APOTEÓSICO"

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    Respuestas
    1. Leí tu comentario en face y me pareció extraordinario. Gracias Atala, por estar siempre aquí conmigo y con mis versos.

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  2. Los besos no se pueden ocultar, sería pecado, el recuerdo hay que regarlo aunque sea con lágrimas de esperanza que es lo que utilizo cuando te pienso.
    Como siempre, como tantas veces, magnífico. Un beso de los más vivos.

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    Respuestas
    1. Hay días en que me paseo por ese lugar de mi casa llamado "Biblioteca". Ojeo los libros, sacudo un poco el polvo y doy una mirada ligera sobre los más viejos. En uno de esos días apareció la araña tejiendo y ví uno de mis libros favoritos de Miguel Angel Asturias (tengo varios de él, por cierto.) y entonces me acordé de los besos.
      Saludos amigo y gracias por leerme y comentarme.

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